Erasmus+ en Tréveris (Trier en alemán)

Buscando nuevos lugares donde realizar la Erasmus, conseguí, después de la negativa de muchos otros centros, la posibilidad de ir a la Universidad de Trier.

Tréveris es una ciudad del sur de Alemania, muy cerca de Luxemburgo por un lado y por el otro de la Selva Negra. A pesar de haber estado viviendo en Alemania, no conocía esta ciudad. Se trata de una ciudad monumental donde, como nos pasa aquí es normal encontrar restos romanos en la misma ciudad, como edificios religiosos, varias termas, etc.

Es una ciudad cómoda, de tamaño medio y con muchos estudiantes. Se puede ir a todos lados en bici.

La Universidad de Tréveris cuenta con varios edificios, de los cuales dos están en el centro y otro en una colina desde la que se puede ver toda la ciudad, el río que la atraviesa y los alrededores.

Las instalaciones están muy bien. Son espacios amplios y con luz natural. Hay mesas y sillas en los espacios para que los alumnos se puedan reunir.

Su oferta formativa cuenta con Estudios Superiores de Moda, de Diseño Gráfico, Fotografía, Joyería y Arquitectura. Todos estos estudios tienen materias en común creativas y relacionadas con Volumen impartidas por el Profesor Jörn Obergfell quién tiene una gran trayectoria como escultor y participa en concursos y exposiciones de escultura.

Durante mi estancia allí el Profesor Obergfell me ha presentado a los compañeros, enseñado las instalaciones, invitado a todos los eventos de la escuela y mostrado su metodología de trabajo.

Conferencia en instalaciones de un museo de Termas Romanas

Además, hemos organizado algunas sesiones juntos para diferentes estudios.

Tuvimos una entrevista con el Decano, al cuál le mostré el interés de la escuela por establecer un convenio entre ambos centros. En estos momentos el Departamento de Relaciones Internacionales estudia la posibilidad de establecer dicho acuerdo.

Entrevista con el Decano

La experiencia ha sido muy positiva para mí ya que he podido participar y descubrir nuevas metodologías de trabajo además de establecer contactos profesionales en mi mismo ámbito, fomentando así el intercambio de recursos e información.

Por otra parte he podido poner en práctica mis conocimientos lingüísticos.

El Erasmus se acaba

“Para empezar diré que es el final, no es una final feliz, tan solo es un final” dice la canción, y es exactamente lo que está pasando, esto se acaba y yo no quiero que lo haga.

La realidad de esta experiencia es que ha sido un giro de 360° en mi vida. He aprendido muchísimas cosas, ha sido difícil la adaptación, pero ha sido posible y ha sido genial.

Esta última semana ha sido mucho agobio, si agobio, eso que todo el mundo piensa que no existe en un Erasmus, hemos estado con entregas de trabajos muy difíciles con asignaturas que en España no hemos tocado y que nos han abierto muchas puertas.

Finalmente solo puedo dar gracias por haberme dado esta experiencia a la escuela y por ofrecerme está beca sin la cual habría sido imposible este viaje. Ahora toca la peor parte, las despedidas y solo espero poder volver y reunirme con todo lo que he vivido aquí.

Gracias.

Erasmus en Nápoles, el después

Parece mentira, pero el tiempo vuela y ya han pasado los 4 meses de estancia en Nápoles.

De aquí me llevo un gran grupo de amigos, miles de recuerdos y seguro unos kilos de más.

Si me tuviera que aconsejar a alguien que venga a Nápoles, le diría: disfruta, no tengas miedo de sus intensas gentes y no dejes que nadie te tome el pelo. Ah; y ni se te ocurra buscar piso con ninguna asociación, por más “oficial” que parezca: te cobrarán el doble de lo normal, y no será la última vez que te intenten timar. Si hablo de esto en mi última entrada es porque justo a la salida del piso he tenido serios problemas para la devolución de la fianza.

Pero aún con todo lo que una cara Nápoles me ha intentado quitar, me quedo con todo lo que la otra cara me ha dado. Solo siendo amable e interesándote por la cultura y las costumbres, en Nápoles encontrarás gente dispuesta a obsequiarte ya sea comida, descuentos en sus negocios o una agradable y cercana charla que en otra gran ciudad sería impensable, o como mucho una rara avis.

Me dijeron una vez: “Cuando llegas a Nápoles quieres llorar, y cuando te vas, también”. Y no podrían tener más razón.

Me voy, sin duda alguna de que volveré a esta increíble ciudad.

Arrivederci!

Erasmus en Nápoles: el durante

Si te piden que te imagines Nápoles en base a los datos que ya tienes (pocos), te aseguro que vas a equivocarte en básicamente todo. Es imposible de imaginar el estilo de vida de esta ciudad sin haberla visto, y si te lo cuentan pensarás que exageran.

Nada más llegar, mientras esperaba a mi taxi, un insistente conductor de taxi pirata me hizo ver (sin ser consciente en el momento) la intensidad y el caos que me deparaba Napoli. Ya en el taxi legal, conforme nos adentrábamos en la ciudad iba viendo una estampa que me dejó ojiplático: calles estrechas y de pavimento irregular repletas de basura, cuyas paredes tenían tantas pintadas como grietas. Balcones y ventanas con cientos de prendas colgadas que daban impresión de estar en un sitio estremadamente arcáico. Señales de tráfico que hacían las veces de decoración. La visión me hizo pensar que me encontraba en una ciudad peligrosa, caótica y donde la ilegalidad se consideraba un aspecto más de la vida cotidiana. Y tenía toda la razón del mundo, aunque no sólo se cumplió esa impresión: tampoco me equivoqué cuando sentí que nada de eso me iba a hacer menos feliz de haber elegido esta ciudad. Las calles son un continuo caos de motos pasando a escasos centímetros de tí y nadie respeta las normas de circulación; pero con el tiempo cruzas por cualquier calzada como quien anda por su casa, sin importar semáforos, pasos de cebra o stops: sólo tienes que dejar ver que tienes intención de cruzar. Los establecimientos te intentan timar y cobrar más sin importar el tipo de negocio: pero puedes regatear en todos y cada uno de esos sitios, y en algunos incluso te dirán que te vayas sin pagar y se lo lleves otro día si no llevas efectivo encima, como si todo fuera un gran pueblo donde todos tienen un código de honor personal. Las calles están llenas de basura, pero es basura generada por empresas y otras ciudades: los napolitanos respetan su ciudad como si fuera el cuarto de estar de su propia casa.

Napoli es un sitio diferente al resto de Europa, andar por sus calles te hace sentir que vives en una ciudad del siglo pasado, una especie de Habana en medio de Italia donde pese a la pachorra vital de sus habitantes no parece haber descanso a ninguna hora del día. Salir a pasear es una experiencia: no volverás a casa sin una anécdota que contar porque has visto a un napolitano llevando una escalera de mano en su moto, un somier de cama o a otros dos napolitanos, o bien porque la edad de tal motorista no parecía sobrepasar la docena. También puedes haber visto un grupo de palomas compartiendo sus migas del suelo con un gallo que parece una más de la bandada, dos personas que parecen estar a punto de darse un puñetazo para luego darse un abrazo y despedirse, y otras tantas situaciones que le dan a esta mágica ciudad el apelativo incorregible de “aleatoria”. también cabe la muy probable posibilidad de volver a casa no solo con una historieta que contar a tus compañeros de piso, si no también con algo de la barata y deliciosa comida callejera de Nápoles. El casco histórico se encuentra plagado de vitrinas con pizzetas (pizzas pequeñas), fritattinas (arroz o pasta rebozados de diferentes formas) babas (magdalenas bañadas en licor), sfogliatellas (dulces de hojaldre duro rellenos de ricotta) y cornettos (croissants en cualquier otra parte del mundo), pero la reina de la comida da portare es, sin duda, la pizza. En el resto del mundo (y de Italia, según mi experiencia) no tenemos ni idea de lo que es una pizza. Una pizza es una masa fina con tomate y mozzarella de buffala hecho al horno de piedra que chorrea aceite y se dobla al cogerla, teniendo que comerla doblada si o si: comer este manjar es un placer barato (3,50 euros), rápido (tardan como cinco minutos en hacerla) y, por descontado, delicioso. En Nápoles se inventó la pizza, y para comerte una verdadera pizza tienes que ir a Nápoles, no a Italia. Ya en Nápoles, la pizzeria que elijas es lo de menos. Una vez que ya tienes tu anécdota que contar y la panza llena, te puedes dar una vuelta por sus calles principales, como Spacanapoli o Via Dei Tribunalli, o ir a tomarte una cerveza a Piazza Bellini, donde los erasmus se congregan casi todos los días de la semana a tomarte unas cervezas, o pedirte un café (también considerado una delicia autóctona, adjetivo que corroboro) en una de las incontables cafeterías que pueblan la ciudad.

Y si te aburres de Nápoles (no creo), tienes a mano la costa amalfitana, con pequeños pueblos de costa como sorrento o positano, o por supuesto, Pompeya, donde puedes entrar gratis siendo estudiante de artes.

Nápoles tiene mucho, muchísimo que ofrecer; pero tienes que cogerlo con sus condiciones. Una vez te adaptas a ello, prepárate para una experiencia irrepetible y, a ratos, difícil de creer.

Vieni a Napoli e poi muori.

Vuelta a casa

Hoy he terminado el último trabajo de 3D que me quedaba por finalizar, este mismo jueves hago mi última presentación y en menos de lo que canta un gallo vuelvo a España.

Se me hace difícil pensar… ¿Echaré esto de menos? Es cierto que la estancia ha sido, por lo general, agradable. He conocido a gente maravillosa, como mi compañera de cuarto, a la quien le deseo de todo corazón que las cosas le empiecen a ir mejor, el amigo que me eché en el gimnasio, mi compañero de clases italiano, quien incluso vendrá a Córdoba en unos meses para grabar juntos un videoclip para mi grupo con su estudio…

Pero con las personas siempre se puede mantener el contaco. Siempre nos quedan las redes sociales, aunque no es lo mismo que a las 5:00 de la tarde llegue mi compañera de trabajar y lo primero que haga sea darme un abrazo y preguntarme qué tal me ha ido el día.

Desde luego no va a ser lo mismo salir por la noche un día de fiesta y no encontrar ni un sitio donde admitan tarjeta de crédito y que tengamos que patearnos la ciudad buscando un cajero en muy bajas temperaturas.

No va a ser lo mismo, coger y decir: este finde nos vamos a Viena, porque los trenes están así de baratos. No va a ser lo mismo no estar escuchando cada 5 minutos pasar la ambulancia o la policía.

No estoy diciendo que la ciudad sea poco memorable, tampoco me estoy quejando… Pero son esas cosas a las que te acostumbras, día tras día, a estar pendiente de que no se me pase el tiempo de la lavadora y tener que pagar más, cosas con las que vives día a día que hasta lo más tonto dices “¿te acuerdas cuando?”.

También es verdad que soy una persona muy casera, muy “de mi gente”; ardo en ganas de ver a los míos y volver a mi “vida normal” en Córdoba, pero cuando vuelva… seguramente será también del revés, y quiera volver a mi “vida normal” en Praga.

Aparte de los amigos que he hecho, lo que me llevo es unas asignaturas que jamás había disfrutado tanto. Es verdad que 3D se nos ha hecho a todos un poco cuesta arriba, pero ahora literalmente sé crear una criatura, animarla e inplantarla en un vídeo como si estuviera allí de verdad. La libertad creativa que me ha dado Intermedia incluso me llevó a crearme un Instagram donde poner mis trabajos, mi primer perfil profesional en una red social. Psicología siempre me ha interesado mucho, y psicología del arte ha llenado ese vacío en mí que tenía de no haber dado nunca una asignatura que se adentrara en estos temas, así como Marketing me ha pulido mis conocimientos de este mismo.

Si vas a venir aquí el año que viene, te las recomiendo y mucho. También te recomiendo que pruebes la sopa en pan, la de cebolla es la que mejor está aunque la de patatas tampoco se queda atrás; aunque también es verdad que la comida de aquí es impresionante, se mire donde se mire, comes bien y barato; incluso hay veces en las que montan mercadillos los fines de semana con comida calentita muy barata.

La belleza medieval de Praga es indiscutible, y si vas a venir y te gusta -como a mí- este tipo de belleza, te recomiendo encarecidamente que te pases por Český Krumlov; no te arrepentiras. Eso y que aproveches la maravillosa beca que nos dan a los Erasmus para viajar por toda Europa, que los trenes aparte de bastante buenos son igual de baratos. Aunque también hay que decir que el tráfico es una locura y la contaminación acústica es bastante desagradable; sobretodo para mí, que vivo en el campo y no me gustan las grandes ciudades por esto mismo…

Lo que si te voy a decir es que te olvides si tienes alergias al polen, ya que soy alérgica desde los 9 años y aquí ni si quiera me ha dado por estornudar. Es un alivio que, al menos un año, me haya escaqueado de eso…

Pero estoy preparada para volver. Incluso aunque deje cosas atrás que echaré de menos o que, simplemente, me he acostumbrado a ellas. Estoy preparada para volver con mi familia, con mi perro, con mis amigos, con mi novia… Porque si vas a venir, créeme, lo pasas genial, hasta que te das cuenta de que todo lo que creías conocer ya no está cerca. Es una gran experiencia, una gran aventura… Pero todo tiene sus más y sus menos; es normal que al principio te sientas muy abrumado, que tengas miedo, que lo pases mal e incluso que llores las primeras noches… Pero una vez te das cuenta de que esto sólo pasa una vez en la vida y que tienes que vivirlo al máximo, sí, lo echas todo de menos, pero la ansiedad que sentías desaparece, te lo prometo.

Y es que nadie ha nacido con la capacidad de no temer lo desconocido, hasta donde yo sé. Respira hondo y disfruta todo lo que puedas. Es el último consejo que doy.

Estancia en Praga

Es impresionante como cambian las cosas en nuestra imaginación, llegas al Erasmus con una idea y de repente te encuentras con algo super distinto a lo que imaginabas, y no tiene por que ser peor, simplemente distinto.

En mi cabeza imaginaba que la convivencia es sencilla, que el idioma era una gran barrera para mí, que salir de mi comodidad es fácil y que las clases iban a ser imposibles con mi nivel de inglés, pues bien, todo ha sido al contrario, la conviencia no es tan sencilla como parecía, el idioma no ha sido para nada un problema y las clases estan siendo geniales.

En la escuela curso cuatro asignaturas, todas ellas elegidas sin saber de que iban, excepto marketing. La primera asignatura es Multimedia, que es básicamente 3D, en la que estoy aprendiendo cosas que no habría aprendido en Córdoba por que elegí la opción de fotografía antes que 3D, y para nada me arrepiento.

La segunda asignatura es psicología del arte, en la que miramos el arte con otros ojos, otras perspectivas, somos capaces de analizar las obras, comparar, entenderlas y aprender de ellas.

La tercera es marketing y en esta el profesor nos pone delante la realidad del marketing actual, nos pone a prueba, y como el dice nos enseña a “engañar” al consumidor.

Por último la cuarta asignatura es Intermedia, en esta asignatura potenciamos nuestra creatividad sin barrreras, se nos proponen técnicas, materiales y conceptos sobre los que trabajar con toda libertad.

No todo el Erasmus es estar en la escuela y pensar en la escuela, el Erasmus es salir, es divertirse, es agobiarse , es nuevas amistades, es viajar, viajar muchísimo, es reir, echar de menos, es llorar, son emociones encontradas.

Los viajes son una gran ventaja aquí, son muy baratos los billetes de tren y puedes hacer escapadas, nosotras todos los domingos hacemos turismo y eso es al final lo que más engacha, el desenganchar y llenarte de cultura.

La vida en Praga

Hoy es 24 de Abril del 2019.

Cuando era pequeña, pensé que en 2019, cuando tuviera 20 años, estaría independizada, tendría el carné de conducir para poder irme de mi ciudad natal y que estaría estudiando fuera. Pero jamás habría pensado que con 20 años no tendría coche, y que ni si quiera me hubiera intentado sacar el carné, tampoco pensaba que estaría aún en casa de mis padres, con lo fácil que me creía que era el mundo… Pero hay una cosa que sí que no me esperaba, estar en Praga.

La verdad, y para ser totalmente sincera, no sabía que existía esta ciudad. Y si me apuras, tampoco sabía que existía este país… Y me alegro mucho de ver cómo expando mi horizonte y a día de hoy veo lo verdaderamente inmenso que es el mundo, tanto es así que ya he visto Polonia y estoy haciendo las maletas porque mañana me voy a la capital de Austria.

Si me preguntas hace unos 4 años, te hubiera dicho que no me gusta viajar. Que sólo me iría a Asturias a vivir, pero que tampoco me haría ilusión ver mundo. A día de hoy, no puedo parar de conocer, de aprender, de conocer mi continente desde los pies a la cabeza, y es maravillosamente hermoso.

También pensé que jamás iba a echar de menos a mis padres, y lo mejor que me ha podido pasar es que a principios de Abril me hicieron una visita (¡y me trajeron jamón!). La estancia aquí, lejos de todo lo que conocía; desde personas hasta mi propio idioma, está siendo muy transformadora. Me hace darme cuenta de la cantidad de tiempo que tengo por delante y que deje de dar cosas por sentadas, que deje de intentar planificar mi vida, porque nunca sabes lo que va a pasar, y sobretodo que cojas cualquier mínima oportunidad y que hacer locuras es lo mejor de la vida.

Pero lo que fue una verdadera locura fue aterrizar en un paisaje totalmente blanco por la nieve. No estoy muy acostumbrada a este frío, tanto ambiental como… personal, por qué no decirlo, la gente no es tan familiar como en mi tierra… Cuando llegamos, nos echaron, no es broma, de la residencia, diciendo que habíamos llegado tarde para poder firmar los papeles y pagar, y que tendríamos que tirarnos a la calle ese día. Llamé a mi madre, desesperada: ¿cómo podían, simplemente, echarnos? Habíamos llegado tarde, pero tampoco era para tanto, además de que nos era totalmente imposible por los horarios de los aviones… Pero al final entendieron que veníamos de la otra punta de Europa y, gracias al cielo, nos dejaron entrar a nuestras habitaciones.

Cuando abrí la puerta… me asusté mucho. Resulta que mi compañera tiene montado una especie de microsistema en su habitación, ahora mismo escribo esto rodeada de sus plantas. Cada día somos más, le he dicho que van a tener que empezar a pagar el alquiler también…

Sobre mi compañera… he tenido una suerte INMENSA de la que aún creo que no soy consciente. Los primeros días no la vi, era fin de semana así que asumí que se había ido de viaje por ahí. Tenía bastante miedo, ya que mi compañera María del Valle sí que tuvo la suerte de conocer a su compañera pronto… O eso creía, porque, aunque ahora se lleven bien y convivan armoniosamente, me contaba los primeros días que no le hablaba, era bastante impertinente a veces…

Y la verdad era algo de esperar que mi compañera fuera también un poco así, ya que, sin ánimo de ofender a nadie por su país (ya que estoy MUY enamorada de Praga), la gente aquí tiene un ambiente muy ruidoso, frío y serio. Hay muchos comercios, grandes edificios y bancos, se respira un aire de negocios, y el gris del cielo nublado que casi siempre hay no ayuda, así como tampoco que cada 5 minutos (sin exagerar) pase la policía, la ambulancia o los bomberos, o todos al mismo tiempo (el tráfico es caótico…).

Pero quien me iba a decir que resulta que mi compañera, Bara (una abreviación de su nombre, Borbora) ha resultado ser no sólo una excelente compañera, si no una amiga. Siempre había sido muy simpática conmigo y no había ningún problema, de hecho mis problemas llegaron de mis vecinas. Comenzaron a organizar una especie de conspiración contra mí, diciendole a mi compañera toda clase de barbaries que yo hacía, en relación a la limpieza y el mantenimiento de nuestro espacio común. Ella no sabía a quién creer hasta que acabó pillando sus mentiras, aunque ya era un poco tarde, porque he de admitir que aquello me derrumbó un poco: venía de muy lejos, era la primera vez que vivía sola, me había esforzado tanto por ser la mejor compañera de cuarto posible y aún así me calumniaban injustamente cada día. Cuando Bara me vió llorar mientras le decía todas estas cosas… fue cuando empezamos a ser amigas. Fue hacia su cuarto y, la verdad, voy a ser realista, no sé qué hablaron porque hablaron en checo y yo encima me fui de allí porque me daba mucha vergüenza que una desconocida me viera así.

Lo que verdaderamente pasó es que Bara me defendió a uñas y dientes. Desde ese día, Bara llega cada día de trabajar y me cuenta su día, sus problemas, sus inquietudes, sus hobbys… He pasado muchas cosas bonitas aquí, pero quiero destacar el día que me abrazó por primera vez. Hacía mucho tiempo que no abrazaba a nadie, concretamente 1 mes y medio, y fue muy especial para mí.

Terminando la parte dramática de esta maravillosa historia, a pesar de eso, todo lo demás ha sido un camino de flores. Mis compañeros y yo hemos forjado muy buenas relaciones, no paramos de bromear diciendo cosas como “dos ucranianos, dos italianos y dos españolas entran en un bar…”, vamos de fiesta de vez en cuando, a veces organizamos comidas internacionales en casa de nuestro querido amigo Raffaelo, que es para mí como un hermano (así nos llamamos, de hecho). Nos vamos de viaje juntos, nos reímos, sufrimos con las entregas juntos… La verdad es que me hacen sentir como en casa, con sus más y sus menos.

En la parte de estudios, no podría estar más contenta con mi escuela, la ADI. A pesar de que la estructura del edificio a veces es una pesadilla (5 pisos sin ascensor…), las asignaturas que damos aquí son casi sacadas de un sueño que siempre tuve.

La primera es Intermedia, mi favorita. Nos dan varios temas, varios formatos, varias técnicas y varios materiales y nos dicen que escojamos uno de cada y que experimentemos. Hacía tiempo que no me sentía tan libre a la hora de trabajar. Mi primer trabajo fue un éxito, y estoy muy animada respecto al siguiente proyecto que estoy llevando a cabo ahora.

La segunda es Multimedia. En otras palabras, 3D. Fíjate, estaba un poco triste porque este año era el que daba 3D y al final, con el Erasmus, lo tuve que convalidar… Pero resulta que sí que lo voy a dar. Mi profesor es alucinante, a veces dedica tiempo de clases para enseñarnos sus propios trabajos, y aunque a veces corre demasiado explicando, es una persona maravillosa con mucho que enseñar.

La tercera asignatura que doy es Psicología del arte. Desde pequeña siempre me había interesado la psicología, y ya si hablamos de algo en relación con el arte… El profesor es muy divertido y siempre que sale alguna palabra clave nos hace decir a cada uno como se dice en nuestro idioma, y la verdad la mezcla es curiosa.

La cuarta asignatura y última que damos es Marketing. El profesor es muy apasionado sobre la asignatura, y muy buen orador. Nos hace que intentamos venderle tanto a él como a nuestros compañeros diversos productos y nos enseña las técnicas que se utilizan hoy en día a la hora de vender un producto o servicio.

Cuando terminamos nuestras clases, mi compañera y yo siempre venimos a mi cuarto a cocinar y comemos viendo una serie juntas, después de eso hacemos tareas y trabajos (ya sean de España o del curso aquí en Praga) para luego ir al gimnasio a despejarnos con nuestro amigo Michael, un chaval que nos propone retos en el gimnasio y a veces nos deja totalmente derrotadas…

Los fines de semana nos vamos a hacer turismo o viajamos. Últimamente es incluso mejor, porque por fin llego el ansiado buen tiempo, así que hoy vamos a dedicar el tiempo de hacer trabajos en tomarnos un café al sol mientras detallamos los últimos trabajos de Marketing.

Bueno, creo que esto me quedó un poco largo, pero… ¡ansiaba escribir en español! Aún me queda un tiempo para viajar, terminar mi curso en Praga y disfrutar de esta maravillosa oportunidad que me ha ofrecido mi colegio (al cuál echo muchísimo de menos, también), así que si me disculpáis, aprovechando que acaba de llegar Bara, ¡voy a terminar esta entrada y a hablar con ella un rato antes de comenzar a trabajar!