Vuelta a casa

Hoy he terminado el último trabajo de 3D que me quedaba por finalizar, este mismo jueves hago mi última presentación y en menos de lo que canta un gallo vuelvo a España.

Se me hace difícil pensar… ¿Echaré esto de menos? Es cierto que la estancia ha sido, por lo general, agradable. He conocido a gente maravillosa, como mi compañera de cuarto, a la quien le deseo de todo corazón que las cosas le empiecen a ir mejor, el amigo que me eché en el gimnasio, mi compañero de clases italiano, quien incluso vendrá a Córdoba en unos meses para grabar juntos un videoclip para mi grupo con su estudio…

Pero con las personas siempre se puede mantener el contaco. Siempre nos quedan las redes sociales, aunque no es lo mismo que a las 5:00 de la tarde llegue mi compañera de trabajar y lo primero que haga sea darme un abrazo y preguntarme qué tal me ha ido el día.

Desde luego no va a ser lo mismo salir por la noche un día de fiesta y no encontrar ni un sitio donde admitan tarjeta de crédito y que tengamos que patearnos la ciudad buscando un cajero en muy bajas temperaturas.

No va a ser lo mismo, coger y decir: este finde nos vamos a Viena, porque los trenes están así de baratos. No va a ser lo mismo no estar escuchando cada 5 minutos pasar la ambulancia o la policía.

No estoy diciendo que la ciudad sea poco memorable, tampoco me estoy quejando… Pero son esas cosas a las que te acostumbras, día tras día, a estar pendiente de que no se me pase el tiempo de la lavadora y tener que pagar más, cosas con las que vives día a día que hasta lo más tonto dices “¿te acuerdas cuando?”.

También es verdad que soy una persona muy casera, muy “de mi gente”; ardo en ganas de ver a los míos y volver a mi “vida normal” en Córdoba, pero cuando vuelva… seguramente será también del revés, y quiera volver a mi “vida normal” en Praga.

Aparte de los amigos que he hecho, lo que me llevo es unas asignaturas que jamás había disfrutado tanto. Es verdad que 3D se nos ha hecho a todos un poco cuesta arriba, pero ahora literalmente sé crear una criatura, animarla e inplantarla en un vídeo como si estuviera allí de verdad. La libertad creativa que me ha dado Intermedia incluso me llevó a crearme un Instagram donde poner mis trabajos, mi primer perfil profesional en una red social. Psicología siempre me ha interesado mucho, y psicología del arte ha llenado ese vacío en mí que tenía de no haber dado nunca una asignatura que se adentrara en estos temas, así como Marketing me ha pulido mis conocimientos de este mismo.

Si vas a venir aquí el año que viene, te las recomiendo y mucho. También te recomiendo que pruebes la sopa en pan, la de cebolla es la que mejor está aunque la de patatas tampoco se queda atrás; aunque también es verdad que la comida de aquí es impresionante, se mire donde se mire, comes bien y barato; incluso hay veces en las que montan mercadillos los fines de semana con comida calentita muy barata.

La belleza medieval de Praga es indiscutible, y si vas a venir y te gusta -como a mí- este tipo de belleza, te recomiendo encarecidamente que te pases por Český Krumlov; no te arrepentiras. Eso y que aproveches la maravillosa beca que nos dan a los Erasmus para viajar por toda Europa, que los trenes aparte de bastante buenos son igual de baratos. Aunque también hay que decir que el tráfico es una locura y la contaminación acústica es bastante desagradable; sobretodo para mí, que vivo en el campo y no me gustan las grandes ciudades por esto mismo…

Lo que si te voy a decir es que te olvides si tienes alergias al polen, ya que soy alérgica desde los 9 años y aquí ni si quiera me ha dado por estornudar. Es un alivio que, al menos un año, me haya escaqueado de eso…

Pero estoy preparada para volver. Incluso aunque deje cosas atrás que echaré de menos o que, simplemente, me he acostumbrado a ellas. Estoy preparada para volver con mi familia, con mi perro, con mis amigos, con mi novia… Porque si vas a venir, créeme, lo pasas genial, hasta que te das cuenta de que todo lo que creías conocer ya no está cerca. Es una gran experiencia, una gran aventura… Pero todo tiene sus más y sus menos; es normal que al principio te sientas muy abrumado, que tengas miedo, que lo pases mal e incluso que llores las primeras noches… Pero una vez te das cuenta de que esto sólo pasa una vez en la vida y que tienes que vivirlo al máximo, sí, lo echas todo de menos, pero la ansiedad que sentías desaparece, te lo prometo.

Y es que nadie ha nacido con la capacidad de no temer lo desconocido, hasta donde yo sé. Respira hondo y disfruta todo lo que puedas. Es el último consejo que doy.

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La vida en Praga

Hoy es 24 de Abril del 2019.

Cuando era pequeña, pensé que en 2019, cuando tuviera 20 años, estaría independizada, tendría el carné de conducir para poder irme de mi ciudad natal y que estaría estudiando fuera. Pero jamás habría pensado que con 20 años no tendría coche, y que ni si quiera me hubiera intentado sacar el carné, tampoco pensaba que estaría aún en casa de mis padres, con lo fácil que me creía que era el mundo… Pero hay una cosa que sí que no me esperaba, estar en Praga.

La verdad, y para ser totalmente sincera, no sabía que existía esta ciudad. Y si me apuras, tampoco sabía que existía este país… Y me alegro mucho de ver cómo expando mi horizonte y a día de hoy veo lo verdaderamente inmenso que es el mundo, tanto es así que ya he visto Polonia y estoy haciendo las maletas porque mañana me voy a la capital de Austria.

Si me preguntas hace unos 4 años, te hubiera dicho que no me gusta viajar. Que sólo me iría a Asturias a vivir, pero que tampoco me haría ilusión ver mundo. A día de hoy, no puedo parar de conocer, de aprender, de conocer mi continente desde los pies a la cabeza, y es maravillosamente hermoso.

También pensé que jamás iba a echar de menos a mis padres, y lo mejor que me ha podido pasar es que a principios de Abril me hicieron una visita (¡y me trajeron jamón!). La estancia aquí, lejos de todo lo que conocía; desde personas hasta mi propio idioma, está siendo muy transformadora. Me hace darme cuenta de la cantidad de tiempo que tengo por delante y que deje de dar cosas por sentadas, que deje de intentar planificar mi vida, porque nunca sabes lo que va a pasar, y sobretodo que cojas cualquier mínima oportunidad y que hacer locuras es lo mejor de la vida.

Pero lo que fue una verdadera locura fue aterrizar en un paisaje totalmente blanco por la nieve. No estoy muy acostumbrada a este frío, tanto ambiental como… personal, por qué no decirlo, la gente no es tan familiar como en mi tierra… Cuando llegamos, nos echaron, no es broma, de la residencia, diciendo que habíamos llegado tarde para poder firmar los papeles y pagar, y que tendríamos que tirarnos a la calle ese día. Llamé a mi madre, desesperada: ¿cómo podían, simplemente, echarnos? Habíamos llegado tarde, pero tampoco era para tanto, además de que nos era totalmente imposible por los horarios de los aviones… Pero al final entendieron que veníamos de la otra punta de Europa y, gracias al cielo, nos dejaron entrar a nuestras habitaciones.

Cuando abrí la puerta… me asusté mucho. Resulta que mi compañera tiene montado una especie de microsistema en su habitación, ahora mismo escribo esto rodeada de sus plantas. Cada día somos más, le he dicho que van a tener que empezar a pagar el alquiler también…

Sobre mi compañera… he tenido una suerte INMENSA de la que aún creo que no soy consciente. Los primeros días no la vi, era fin de semana así que asumí que se había ido de viaje por ahí. Tenía bastante miedo, ya que mi compañera María del Valle sí que tuvo la suerte de conocer a su compañera pronto… O eso creía, porque, aunque ahora se lleven bien y convivan armoniosamente, me contaba los primeros días que no le hablaba, era bastante impertinente a veces…

Y la verdad era algo de esperar que mi compañera fuera también un poco así, ya que, sin ánimo de ofender a nadie por su país (ya que estoy MUY enamorada de Praga), la gente aquí tiene un ambiente muy ruidoso, frío y serio. Hay muchos comercios, grandes edificios y bancos, se respira un aire de negocios, y el gris del cielo nublado que casi siempre hay no ayuda, así como tampoco que cada 5 minutos (sin exagerar) pase la policía, la ambulancia o los bomberos, o todos al mismo tiempo (el tráfico es caótico…).

Pero quien me iba a decir que resulta que mi compañera, Bara (una abreviación de su nombre, Borbora) ha resultado ser no sólo una excelente compañera, si no una amiga. Siempre había sido muy simpática conmigo y no había ningún problema, de hecho mis problemas llegaron de mis vecinas. Comenzaron a organizar una especie de conspiración contra mí, diciendole a mi compañera toda clase de barbaries que yo hacía, en relación a la limpieza y el mantenimiento de nuestro espacio común. Ella no sabía a quién creer hasta que acabó pillando sus mentiras, aunque ya era un poco tarde, porque he de admitir que aquello me derrumbó un poco: venía de muy lejos, era la primera vez que vivía sola, me había esforzado tanto por ser la mejor compañera de cuarto posible y aún así me calumniaban injustamente cada día. Cuando Bara me vió llorar mientras le decía todas estas cosas… fue cuando empezamos a ser amigas. Fue hacia su cuarto y, la verdad, voy a ser realista, no sé qué hablaron porque hablaron en checo y yo encima me fui de allí porque me daba mucha vergüenza que una desconocida me viera así.

Lo que verdaderamente pasó es que Bara me defendió a uñas y dientes. Desde ese día, Bara llega cada día de trabajar y me cuenta su día, sus problemas, sus inquietudes, sus hobbys… He pasado muchas cosas bonitas aquí, pero quiero destacar el día que me abrazó por primera vez. Hacía mucho tiempo que no abrazaba a nadie, concretamente 1 mes y medio, y fue muy especial para mí.

Terminando la parte dramática de esta maravillosa historia, a pesar de eso, todo lo demás ha sido un camino de flores. Mis compañeros y yo hemos forjado muy buenas relaciones, no paramos de bromear diciendo cosas como “dos ucranianos, dos italianos y dos españolas entran en un bar…”, vamos de fiesta de vez en cuando, a veces organizamos comidas internacionales en casa de nuestro querido amigo Raffaelo, que es para mí como un hermano (así nos llamamos, de hecho). Nos vamos de viaje juntos, nos reímos, sufrimos con las entregas juntos… La verdad es que me hacen sentir como en casa, con sus más y sus menos.

En la parte de estudios, no podría estar más contenta con mi escuela, la ADI. A pesar de que la estructura del edificio a veces es una pesadilla (5 pisos sin ascensor…), las asignaturas que damos aquí son casi sacadas de un sueño que siempre tuve.

La primera es Intermedia, mi favorita. Nos dan varios temas, varios formatos, varias técnicas y varios materiales y nos dicen que escojamos uno de cada y que experimentemos. Hacía tiempo que no me sentía tan libre a la hora de trabajar. Mi primer trabajo fue un éxito, y estoy muy animada respecto al siguiente proyecto que estoy llevando a cabo ahora.

La segunda es Multimedia. En otras palabras, 3D. Fíjate, estaba un poco triste porque este año era el que daba 3D y al final, con el Erasmus, lo tuve que convalidar… Pero resulta que sí que lo voy a dar. Mi profesor es alucinante, a veces dedica tiempo de clases para enseñarnos sus propios trabajos, y aunque a veces corre demasiado explicando, es una persona maravillosa con mucho que enseñar.

La tercera asignatura que doy es Psicología del arte. Desde pequeña siempre me había interesado la psicología, y ya si hablamos de algo en relación con el arte… El profesor es muy divertido y siempre que sale alguna palabra clave nos hace decir a cada uno como se dice en nuestro idioma, y la verdad la mezcla es curiosa.

La cuarta asignatura y última que damos es Marketing. El profesor es muy apasionado sobre la asignatura, y muy buen orador. Nos hace que intentamos venderle tanto a él como a nuestros compañeros diversos productos y nos enseña las técnicas que se utilizan hoy en día a la hora de vender un producto o servicio.

Cuando terminamos nuestras clases, mi compañera y yo siempre venimos a mi cuarto a cocinar y comemos viendo una serie juntas, después de eso hacemos tareas y trabajos (ya sean de España o del curso aquí en Praga) para luego ir al gimnasio a despejarnos con nuestro amigo Michael, un chaval que nos propone retos en el gimnasio y a veces nos deja totalmente derrotadas…

Los fines de semana nos vamos a hacer turismo o viajamos. Últimamente es incluso mejor, porque por fin llego el ansiado buen tiempo, así que hoy vamos a dedicar el tiempo de hacer trabajos en tomarnos un café al sol mientras detallamos los últimos trabajos de Marketing.

Bueno, creo que esto me quedó un poco largo, pero… ¡ansiaba escribir en español! Aún me queda un tiempo para viajar, terminar mi curso en Praga y disfrutar de esta maravillosa oportunidad que me ha ofrecido mi colegio (al cuál echo muchísimo de menos, también), así que si me disculpáis, aprovechando que acaba de llegar Bara, ¡voy a terminar esta entrada y a hablar con ella un rato antes de comenzar a trabajar!


De Erasmus a Praga

Dentro de una semana me voy de Erasmus. Dentro de una semana me voy hacia otro país completamente distinto en donde no hablan mi idioma, en donde no tengo las comodidades que tengo en el mío. Donde no tienen si quiera el euro como moneda.

Dentro de una semana empieza mi aventura Erasmus, junto a mi compañera y amiga María del Valle. Se hace mucho más llevadero cuando vas de Erasmus con otra persona, al menos a nosotras la experiencia del papeleo se nos ha hecho más llevadera y sencilla, ya que siempre nos hemos tenido la una a la otra para ayudarnos y guiarnos en todo este proceso. Es algo que, si me estás leyendo porque piensas ir de Erasmus, recomiendo hacer. Lo primero que os pasará cuando confirméis que os vais de Erasmus es que os agobiaréis mucho, hay que organizar muchas cosas, hay muchas cosas de las que informarse, y por si fuera poco la gran mayoría de gente de tu entorno, en su afán por ayudar, intentaran organizarse por ti -lo cuál no es de gran ayuda, es bastante agobiante-, os harán preguntas todos los días vuestros amigos, profesores, familiares… Incluso mi banquera me ha hecho miles de preguntas al pedir un cambio de moneda. Pero no os preocupéis, es normal y todos hemos pasado por ello, se que puede ser muy agobiante, de hecho, cuento una sola noche en la que haya podido dormir bien sin pensar en todo lo que tenía que hacer para mañana en relación con el Erasmus. Para mí, lo peor ha sido tener que convalidar asignaturas y dejar de faltar a ciertas clases en España, me sentía como si algún día me dijeran que se cancelaba mi Erasmus por razones fuera de mi alcance y tuviera que retomar asignaturas a las que llevo sin ir semanas…

Pero tampoco quiero que mi entrada en este blog sea la más deprimente escrita jamás, así que os hablaré de mis expectativas: voy a ver toda Europa con una muy buena amiga, por lo visto, allí la moneda es muy barata y estando situado en el centro de Europa los trenes hacia otros países tienen precios disparatados, e igual que aquí, no vamos a tener todas las clases, así que vamos a tener mucho tiempo libre para sacar adelante las asignaturas de España y las que tenemos aquí… Y hacer algún que otro viajecillo los fines de semana. Tengo muchas ganas de ver Europa, pero sobre todo tengo ganas de sentirme libre y de madurar. Con esto me refiero a que tengo ganas de tener que vérmelas yo sola para salir al día a día, sé que será difícil, pero también sé que soy una persona que sabe acostumbrarse bien a los cambios, y sé que una vez tenga todo bajo mi control, me sentiré libre y todo este agobio desaparecerá en menos que canta un gallo. También tengo ganas de conocer a gente nueva y hacer amigos que espero que hablen inglés… Me he estado preparando desde hace unos años para esta experiencia y estudié un B2 de inglés para poder tener más posibilidades para entrar.

Ahora mismo sigo un poco nerviosa y agobiada, sólo me falta hacer la maleta, y creo que es lo más difícil… Sobre todo teniendo en cuenta que no puedo llevarme ni a mi perro, ni a mi familia, ni a mis amigos, ni a mi novia.

Ah, y como último consejo, si vais a Praga, llevaros mucha ropa calentita, ¡por lo visto allí nieva!