Vila Necchi Campiglio (más de arquitectura y cine)

Transcurre la semana entre correcciones y visitas. Después de asistir a una corrección de proyectos de escenografía de segundo curso, aprovecho un pomeriggio para visitar la conocida Vila Necchi (via Mozart, 14), no muy lejos del IED, se puede ir andando desde allí. La casa perteneció a la familia Nechi Campiglio, exponentes de la burguesía industrial lombarda desde principios del siglo XX. La casa me parecía haberla visto en una película. Pregunté a la guía (tuve suerte de ser el único visitante y hacer una visita personalizada) y efectivamente la casa fue el escenario de una película titulada Io sono el amore (2009) y tal vez por algunos planos en los que el espacio es protagonista merezca la pena verla.

En esta casa intervienen dos arquitectos: en un primer lugar, la familia Necchi encarga el proyecto al arquitecto milanés Piero Portaluppi que construye el edificio entre 1932 y 1935. Portaluppi fue un arquitecto racionalista ligado al movimiento fascista que realiza un soberbio ejercicio de contención y sencillez en este proyecto. La casa aúna cierto “encanto de la burguesía” y una austeridad propia del diseño centroeuropeo de inicios de siglo XX (pavimentos de linóleo para las zonas de servicio, moderno baños, diseño integro de mobiliario, una especie de loggia o terraza acristalada con vistas al jardín separadas de la vivienda por unas pesadas puertas metálicas que aseguran la vulnerabilidad…). El cuidadoso empleo de revestimientos interiores recuerda a algunos interiores de Adolf Loos.

A partir de 1938, el otro arquitecto que interviene en la villa es  Tomaso Buzzi. Su intervención en cierta medida supone un retroceso, una vuelta a otra Italia, clásica y renacentista. Este cambio o vuelta hacia se hace más comprensible al finalizar la segunda guerra mundial, dado que lo moderno se asociaba al fascismo, al racionalismo que se desarrolla en durante la época de Mussolini.

La villa se abre al público en 2008, después de que una de las hermanas Necchi done la casa al FAI (Fondo Ambiente Italiano). Además de por el edificio y sus exteriores, merece la pena la visita por la interesante colección de arte que contiene, prácticamente una representación de todo el siglo XX italiano (Sironi, De Chirico, Carrà, Morandi…). La mayor parte de estas obras fueron donadas por la galerista Claudia Gian Ferrari, gran amiga  de la familia Nechi Campiglio.

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